Su magia radica en la gran capacidad que tiene para realizar una ficción a partir de eventos historicos reale y constatados, cuyas consecuencias son en ocasiones desconocidas, en pocas palabras, el tipo es buenísimo rellenando huecos de la historia.
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Primero leí El imperio de los dragones, después Quimaira (curiosamente, un thriller contemporaneo que encuentra su razón de ser en el pasado), y actualmente me encuentro leyendo La última legión (que para acabarla se une con uno de mis temas favoritos "el ciclo artúrico"), me quedan pendientes Alexandros, El ejercito pedido, Akropolis y las que vayamos consiguiendo (hablo en plural porque mi papá también es gran aficionado, creo que más que yo).
Son libros divertidos, bien narrados, que tienen, casi todos, su eje en la antiguedad clásica y buscan dar respuesta a incognitas de la historia, o bien generar distopías, para aquellos que nos gusta la historia, es una extraordinaria opción.
1 comentario:
Pero no te gustan las tortas.
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