11.4.08

Perlas

Curiosamente, en ocasiones, las cosas se repiten o coinciden, es como cuando te rompes algo y de pronto te das cuenta de cuanta gente tiene lo mismo roto, que seguramente ya estaban ahí, es únicamente que nunca habías puesto atención.

Estoy tomando un curso de corrección de estilo, y curiosamente el martes nos dejaron leer un texto sobre la historia y algunos elementos de la corrección, escrito por Ana Lilia Arias y publicado en la jornada semanal; uno de los elementos que más me llamó la atención fue lo de las perlas en los textos y me causo mucha gracia y curiosamente en las mismas fechas leí el post de Memo Nuñez sobre la anécdota de la muerte profunda y es curioso que leyera ambas en el mismo momento.
Así que aquí les pongo las perlas que cita Ana Lilia Arias en su texto, para que se rían conmigo (las perlas están tomadas de un libro llamado Museo de errores, del austriaco Max Sengen):

¿Qué puede hacer un hombre muerto por una bala mortífera?

En las cercanías de la ciudad hubo rebaños enteros de osos que andaban siempre solos.

Por desgracia, la boda retrasóse quince días, durante los cuales la novia huyó con el capitán y dio a luz ocho hijos.

Con un ojo leía, con el otro escribía.

– Empiezo a ver mal– dijo la pobre ciega.

Después de cortarle la cabeza, lo enterraron vivo.

Esta espada de honor es el día más hermoso de mi vida.

Con las manos cruzadas sobre la espalda paseábase Enrique por el jardín, leyendo la novela de su amigo.

El duque apareció seguido de su séquito, que iba delante.

3 comentarios:

Hitlercito dijo...

salió muy hermenéutico aquel de
"Con un ojo leía, con el otro escribía."

Cavallazzi dijo...

Me quedan pocos comentadores, se fueron. No sé a donde. Hacía mucho que no salía un post tan chistoso y tuviste bien a comentarme.

¡Muchas gracias y nos estamos leyendo!

Filosofo de la torre de marfil dijo...

¿? Quién escribió eso... espero que no me pase eso cuando publique un libro, o de perdida que sea o parezca a propósito.